
Historia de la Estación Biológica Las Guacamayas
La Estación Biológica Las Guacamayas (EBG) fue establecida en 1995 en el antiguo campamento chiclero "San Rafael". Este lugar, conocido por su acceso a través del río San Pedro, había sido un centro de actividades ilícitas como la extracción de maderas preciosas, saqueo arqueológico y comercio de vida silvestre.
Creación de la Estación Biológica Las Guacamayas
La creciente explotación de recursos en la región impulsó la creación de la EBG con el objetivo de preservar el valioso bloque boscoso del sureste del Parque Nacional Laguna del Tigre. Este proyecto fue fundamental para proteger la rica biodiversidad y el patrimonio arqueológico del área.
Desafíos Iniciales
Los primeros años de la EBG fueron difíciles. Los intereses vinculados a las actividades ilegales consideraron a la estación una amenaza, lo que llevó a un ataque en 1998 en el que se incendiaron sus instalaciones, causando pérdidas significativas. Este ataque reflejó conflictos sobre la tenencia de tierras para la agricultura y ganadería dentro del parque. La resolución de estos conflictos mediante mediación clarificó la función de la EBG como un centro de investigación y conservación, consolidando su presencia en la región.
Nuevo Liderazgo y Restauración
En el año 2008, la administración de la Estación Biológica Las Guacamayas (EBG) fue asumida por la Asociación BALAM ONG, que llevó a cabo una completa restauración y remodelación de la infraestructura. Desde entonces, la EBG ha intensificado sus esfuerzos en la conservación de la biodiversidad y la preservación del patrimonio cultural de la zona, con el respaldo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y un enfoque colaborativo que ha fortalecido su impacto.
Alianzas con Comunidades Locales
La Estación Biológica Las Guacamayas apoya el fortalecimiento de las empresas comunitarias de turismo en las concesiones forestales de la Reserva de la Biosfera Maya. A través de un modelo de ecoturismo responsable, promueve la conservación del patrimonio natural y cultural de la región, generando oportunidades sostenibles para las comunidades locales. Además, impulsa el desarrollo de capacidades en monitoreo biológico, contribuyendo al conocimiento y protección de la biodiversidad.